Prácticas para adentrarte al sexo kinky

Sin duda las prácticas para disfrutar de nuestra sexualidad son muy múltiples y muy variadas, pues existen técnicas para todos los gustos y momentos, desde parejas heterosexuales, homosexuales y hasta para hacer encuentros con tres o más personas, ¡tú decides!

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En este amplio abanico de posibilidades destaca el sexo kinky, es decir, el sexo atrevido, espontáneo, pícaro, explosivo y un poco salvaje, pues con un amante kinky nunca sabes qué te espera en un encuentro sexual, ahí lo emocionante.

  • Bondage básico 

    Es una idea kinky que últimamente se ha vuelto muy popular… ¡y te lo estás perdiendo! Es tan simple como agarrar una bufanda, vendar a tu galán o chica y atarlo a la cama. Puedes canalizar a tu dominatrix interior y hacer de las tuyas con su cuerpo. Ya si quieres intentar algo más rudo, puedes usar tu imaginación, pero siempre con el consentimiento de tu pareja.

  • Juego de roles 

    Tal vez puedes actuar como si fueras una paciente inocente que necesita la ayuda de un doctor. Hazle preguntas como “¿Me va a doler?” o “¿Me explica lo que hace?” para adoptar una actitud sumisa contra la dominante de tu galán. El role play es una herramienta kinky, pero al igual que con el bondage, les brinda la opción de experimentar. ¡Sin prejuicios!

  • Utilizar juguetes eróticos 

    Aquí hay algo que a TODO hombre le gustará: “verte tocarte a ti misma enfrente de él con un vibrador.” Y realmente no es muy necesario el vibrador, pero es una herramienta que más adelante pueden usar juntos o, en su defecto, por tu cuenta cuando estés sola/o. En caso de que decidan usarlo juntos, pueden usar posiciones como la de perrito que les permita utilizar el vibrador al mismo tiempo que tienen relaciones.

  • Nalgadas 

    Primero lo primero: las nalgadas no tienen que doler (a menos de que así lo desees). La meta aquí es involucrarse en un excitante juego de poder, no desahogarse después de un largo día de trabajo. Aún así, nunca está de más decirle a tu galán exactamente qué es lo que quieres, o podría pensar que está bien utilizar mayor fuerza de la que esperabas. Y si verdaderamente te llama la atención, puedes pedirle que lo haga sutilmente mientras estás arriba de él… no es que esté haciendo ALGO durante el sexo, así que puede usar sus manos sin problemas.

  • Hablar sucio 

    Hablar sucio es dejar ir TODAS las inhibiciones, así que entendemos que no quieras hacerlo desde el inicio. Y con hablar sucio no nos referimos a que digas palabras como ‘vagina’ o ‘pene’, sino de ser un poco más excitante y creativa con tu lenguaje. Puedes empezar describiendo lo que sientes o dando instrucciones eróticas, pero siempre recordando cuáles son los límites de pareja.

 

 

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