Señales de que evitas un rompimiento inevitable

Parece obvio cuando una relación está a punto de terminar… pero no cuando estamos hablando de la tuya. Podrías estar tan cegada por tus propios sentimientos y esperanzas, que estás evitando las señales de alerta de un rompimiento intermitente.

Ver más: Señales por las que deben terminar (aunque sean felices)

Haces más cosas por tu cuenta

Para lidiar con la infelicidad de tu relación, decides enfocarte en ti misma. Empiezas a hacer más cosas por tu cuenta y para ti, que para tu pareja. Sientes que si separas tu vida de la relación, automáticamente ésta mejorará.

El sexo parece obligación

Es muy diferente no tener ganas un día, a sentir que es una obligación todos los días. Conscientemente tienes relaciones porque sabes que ambos lo necesitan para nutrir la relación, pero la intimidad no te motiva para sentir, ni placer, ni cercanía.

Imaginas cómo sería tu vida sin él

A veces fantaseas sobre una vida sin tu pareja. Estos pensamientos te muestran que estás más preocupada por el futuro de tu relación, de lo que pensabas. Obviamente empujas estos pensamientos porque crees que no son sanos para tu relación, pero la verdad es que deberías hacerles caso.

Dejaste de arreglar los problemas

Empezar a sentir distancia es señal de que algo anda mal. Ya ni siquiera tratas de resolver los problemas, sino que sabes que cualquier esfuerzo no llegará a nada. En lugar de eso, te alejas de tu pareja, de la relación y no haces ninguna inversión. Parece que sólo sigues ahí por comodidad.

Te sigues repitiendo que todo mejorará

Todas las relaciones tienen obstáculos, pero los tuyos van más allá de un mal momento. Sigues teniendo la esperanza de que las cosas mejorarán pronto, pero la verdad es que no lo hacen… y ya pasó suficiente tiempo.

Excusas todos tus defectos

Tratas de explicar cada una de sus fallas… como si en realidad no fueran la gran cosa. Cada vez te vuelves mejor en este juego y tu galán no entiende que está haciendo algo mal. Por ejemplo, si empieza a criticarte mucho, empezarás a creer que es tu culpa… y no la suya.

Mientes más de lo normal

Para convencerte de que todo está bien, mentirás a cada rato. Le dirás a tu familia que estás súper feliz, y a tus amigos que están más enamorados que nunca, pero en la oscura realidad de tu hogar, sabrás que hay un verdadero problema con el que no has querido lidiar.

Tus hábitos han cambiado

El estrés de su relación puede orillarte a implementar nuevos hábitos como tomar, fumar, comer de más o hasta hacer ejercicio para desahogarte. No te sientes bien, no te ves bien… Lo primero en deteriorarse ante un rompimiento inminente eres tú.

Foto: Archivo Eme de Mujer

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